La fuerza de una colonia está en sus obreras.

La fuerza de una colonia está en sus obreras.

Me duele profundamente pensar en las familias afectadas por el terremoto, en quienes han perdido tanto de un momento a otro y en todo lo que todavía queda por reconstruir. Pero, al mismo tiempo, siento un orgullo inmenso por mi tierra y por mi gente.

Porque en medio del dolor he visto a Colombia movilizarse.

Personas ofreciendo alimentos, cobijas, dinero, insumos, tiempo, trabajo. Fundaciones creando campañas. Empresas buscando cómo aportar. Colombianos ayudando a colombianos, muchas veces sin conocerse, simplemente porque entendieron que alguien los necesita.

Durante estos días hemos recibido, por distintos canales, muchas invitaciones para sumarnos a diferentes iniciativas. Y quisiera poder decirles que sí a todas.

Pero también entendí algo: cada uno ayuda desde lo que tiene y desde lo que sabe hacer.

Y yo sé hacer joyas.

Nuestro oficio también puede convertirse en una forma de ayudar

No es la primera vez que desde Alejandra Valdivieso elegimos hacerlo así.

En 2024, cuando los incendios golpearon nuestros páramos, una tierra profundamente ligada a la historia de nuestra marca, convertimos nuestras joyas en una herramienta para aportar a su reforestación.

Un año después, mi propia vida cambió con un diagnóstico de cáncer. De esa experiencia nació nuestro Listón: una pieza con un significado profundamente personal y una campaña permanente a través de la cual destinamos el 50 % de su venta para apoyar esta causa.

Cada una de estas acciones nació de circunstancias distintas, pero todas tienen algo en común: hacer lo que sabemos hacer y permitir que nuestro oficio se convierta también en una manera de servir.

Esta vez quisimos volver a hacerlo.

Esta vez, a través de nuestras Obreras

Hace años elegí una colonia de hormigas para contar muchas de las historias de esta marca.

Siempre me ha fascinado lo que sucede dentro de una colonia: una reina puede marcar el rumbo, pero son las obreras las que trabajan, construyen, protegen, sostienen y hacen posible la vida de toda la comunidad.

Y mientras veía a tantas personas movilizarse después del terremoto, fue inevitable pensar en ellas.

En nuestras Obreras.

Porque eso es justamente lo que siento que estamos viendo hoy: un pueblo unido.

Unos llevan alimentos.
Otros ofrecen refugio.
Otros ayudan a los animales.
Otros donan dinero.
Otros ponen sus manos, su conocimiento, su trabajo o su tiempo.

Cada uno desde lo que tiene.
Cada uno desde lo que sabe hacer.

Por eso, durante agosto y septiembre, destinaremos $150.000 COP por cada Dije Obrera vendido para apoyar a las víctimas del terremoto.

No creamos una joya nueva para esta campaña.

No hacía falta.

La pieza ya existía y, quizá, su significado nunca había sido tan evidente.

La fuerza siempre estuvo en las obreras

Para nosotros, hoy el Dije Obrera representa a cada una de esas personas que decidió no permanecer indiferente.

A quienes entendieron que no hace falta poder hacerlo todo para poder hacer algo.

Y tal vez esa sea una de las imágenes más hermosas que nos deja este momento tan difícil: descubrir nuevamente la enorme fuerza que aparece cuando muchas voluntades pequeñas deciden caminar en la misma dirección.

Hoy me siento profundamente orgullosa de Colombia.

De nuestra capacidad de unirnos.
De nuestra generosidad.
De tantas personas poniendo lo que tienen al servicio de los demás.

Porque una colonia no es poderosa por una sola de sus hormigas.

Es poderosa cuando todas sus obreras se unen.

Encuentra el Dije de las obreras AQUÍ

 

Con amor,

Alejandra

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